El tiempo nos acompaño desde primera hora, y pudimos disfrutar de las aguas cristalinas de Cala Estreta. Aprovechando que es temporada de erizos y que con nuestras licencias de pesca podemos coger cierta cantidad de ellos pudimos degustar este manjar no muy conocido entre la gente. Gracias a los conocimientos de François supimos que ejemplares coger y como abrirlos correctamente para luego poder disfrutar de su sabor con un buen vino blanco.
Os dejamos con las fotos del aperitivo que acabo convirtiéndose en un gran almuerzo a los pies de la orilla de uno de los enclaves más bonitos y naturales de Costa Brava
